Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, reza la Declaración de los derechos humanos en su artículo uno. Las personas con discapacidad somos personas, no lo olvidemos y por ello lo quiero dejar claro en esta carta abierta, pues por desgracia en la inmensa realidad diaria que vivimos por no lo parece.

Hoy día 3 de diciembre, es la fecha que se utiliza por el movimiento asociativo de las personas con discapacidad y de sus familiares en el mundo entero para reivindicar los derechos, la calidad de vida y condiciones de desarrollo social acordes con la dignidad de cualquier persona con esta condición.

Esta fecha tiene origen en la Resolución 47/3 de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, adoptada el 14 de octubre de 1992, pero finalmente el 13 de diciembre del 2006 se instauró como fecha anual.

El objetivo es que los gobiernos introduzcan cambios en sus legislaciones para mejorar y promover el acceso a la educación y al empleo de las personas con discapacidad, el acceso a la información y sistemas de salud adecuados así como a movilizarse sin obstáculos físicos ni sociales, proteger y garantizar el disfrute y la igualdad plena con el resto de las personas en áreas como la participación en la vida pública y en el bienestar social.

A pesar de los avances realizados a nivel legislativo y en materia de derechos, no existe evidencia de que este cambio en la concepción de la discapacidad haya calado también en la ciudadanía, y obviamente, las opiniones, valores y actitudes de la población hacia la discapacidad son un elemento clave de cara a lograr la inclusión social de las personas con discapacidad.

Pero desde aquí hago un llamamiento a todas las instituciones, para que el cumplimiento de la Ley de rehabilitación, regeneración y renovación urbanas, cuyo plazo de aplicación terminó el pasado 4 de diciembre de 2017, asegura que todos edificios mejoren su accesibilidad para personas con discapacidad o personas mayores. Esta ley fija, además, la obligación para las comunidades de vecinos de obtener un Informe de Evaluación de Edificios (IEE) para acreditar que su edificio cumple con la normativa vigente

Tenemos que ser conscientes que la discapacidad forma parte de la condición humana, pues casi todas las personas sufrirán algún tipo de discapacidad transitoria o permanente en algún momento de su vida, ya sea por cuestiones accidentales como por el envejecimiento.

Una sociedad abierta e inclusiva ha de modificar tal entorno solidariamente para acoger a las personas con algún tipo de discapacidad como elementos enriquecedores que ensanchan la humanidad y le agregan valor y debe hacerlo tomando en consideración la propia intervención de las personas con capacidades diferenciadas.

Javier Payo Béjar
Presidente de AIDISCAM-Toledo

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