El periódico El Español, publicaba hace unos días la entrevista a un asistente sexual de personas con discapacidad física y psíquica que ofrece sus servicios de acompañamiento íntimo para mujeres que residen en Murcia, Alicante, Castellón, Albacete, Barcelona y Tarragona.

Así, la entrevista a Alejandro, un venezolano de 39 años, comienza con el momento exacto en el que comenzó a interesarse por este universo. En concreto, la publicación subraya que fue durante un Camino de Santiago, señalando que a este profesional de la masoteriapia “siempre me ha gustado ayudar a la gente y durante el camino conocí a una chica con esclerosis a la que a veces masacraba las piernas”, y fue ella la que le contó que “había profesionales que ejercían de acompañantes íntimos para discapacitados”.

La figura de estos asistentes sexuales funciona en nuestro país de forma alegal desde el pasado año 2013, promovida por asociaciones e instituciones privadas que ejercen como intermediarios entre clientes y asistentes. En su carta de presentación en la web asistenciasexual.org, el protagonista de esta entrevista asegura ser “un profesional con experiencia en diversidad funcional, especializado en masajes corporales y técnicas de caricias sensitivas”. En este mismo mensaje, Alejandro incluye los datos de contacto necesarios para las interesadas en contratar sus servicios que oscilan “entre 50 y 100 euros más los desplazamientos”.

Esto no va solo de sexo, se trata de ofrecer una asistencia íntima, de preocuparte por cómo se siente la otra persona, conocer cuáles son sus miedos y ayudarla a superarlos y motivarla para que logre cosas”, recoge la publicación de El Español, y es que Alejandro compagina desde hace cuatro años la mesoterapia con esta asistencia sexual a personas con discapacidad. Del mismo modo, apunta como vital seguir un protocolo con todas sus clientes con el fin de evitar “situaciones incómodas y bruscas”, por lo que conocerse previamente “para romper el hielo” es fundamental.

La entrevista recoge que “los servicios íntimos que presta Alejandro pueden ir desde besos a caricias y mimos, hasta un masaje erótico, una masturbación o sexo con penetración”. El perfil de las clientas que contratan los servicios de este venezolano es el de “mujeres de entre 24 y 56 años, a las que visita en sus domicilios particulares, pisos tuteados, residencias y hoteles”. Además, todas ellas “están diagnosticadas de lesiones medulares, esclerosis, distrofias, ELA, discapacidad intelectual….”.

Un trabajo que requiere de una especial sensibilidad y gran capacidad sensorial ya que “las manos, el cuerpo, la mirada y la voz de Alex saben cómo desenvolverse frente a cada patología”. Todas estas actividades las realiza “con un ambiente controlado, en el que estén cómodas”, explica el asistente sexual, con el objetivo de que “se olviden de su día a día porque la sociedad invisibilidad a las personas con discapacidad física o psíquica”.

eldigitaldealbacete.com

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